lunes, 11 de enero de 2010


El taller realizado el Sábado 28 de Noviembre, buscó principalmente lograr una conexión con los sentimientos y las emociones de los participantes a partir de tres expresiones artísticas, la música, la poesía y una escenificación por medio de palabras.


El objetivo fue realizar un proceso de sensibilización previo como camino hacia la expresión literaria. Esto se hizo, en primer lugar por medio de la imaginación, haciendo un recorrido mental guiado donde los participantes debían preguntarse realmente sobre lo que hay dentro de ellos y en el que se mostraba la escritura como una posible solución a las múltiples preguntas internas y contradicciones.

En segundo lugar, a través de la danza se llevo a cabo una sensibilización en donde los participantes reconocen su cuerpo también como conductor de las emociones y de los sentimientos que tienen guardados con el exterior, reconocen en la danza un medio de expresión y comunicación. Como tercera actividad se llevo a acabo la lectura de 3 poemas donde se les pedía pensar en cada uno de ellos de acuerdo a su condición, imaginando personas queridas o situaciones propias.

Finalmente la emotividad a flor de piel, desencadeno en un pequeño texto que cada uno de nosotros realizo, y que algunos de forma voluntaria compartimos con el grupo.


En general puede decirse que se logro un clima de comunión y expresión de sentimientos a partir de representaciones y estímulos internos, se generaron momentos de reflexión sobre sus experiencias pasadas y presentes.


lunes, 23 de noviembre de 2009


En el marco del 31 de octubre y las celebraciones del Halloween, se desarrolló el taller “Mi disfraz”. A través de la escritura y la imaginación se representaba a través de formas, colores y actitudes diferentes sentimientos y pensamientos de los participantes.

El taller permitió canalizar a través de la escritura y la invención de personajes, la expresión de múltiples sentimientos como alegría, angustia, esperanza, dolor entre otros. Unas frases para completar fueron los disparadores de emociones escondidas e incluso talentos para escribir que emergieron sorpresivamente entre risas y cooperación durante el ejercicio grupal.
En un inicio el grupo estuvo un poco disperso pero cuando la actividad de escribir requirió expresar los sentimientos de cada uno, todo el grupo se conectó y concentró en la actividad como un espacio íntimo y personal.

La evaluación muestra como importante lo que los mismos muchachos expresaron, el hecho de que cada uno leyera su texto final delante de todo el grupo, permito generar un acercamiento y un reconocimiento con los demás, al mismo tiempo que se reafirmaba su identidad particular ante el colectivo.