El taller permitió canalizar a través de la escritura y la invención de personajes, la expresión de múltiples sentimientos como alegría, angustia, esperanza, dolor entre otros. Unas frases para completar fueron los disparadores de emociones escondidas e incluso talentos para escribir que emergieron sorpresivamente entre risas y cooperación durante el ejercicio grupal.
En un inicio el grupo estuvo un poco disperso pero cuando la actividad de escribir requirió expresar los sentimientos de cada uno, todo el grupo se conectó y concentró en la actividad como un espacio íntimo y personal.
La evaluación muestra como importante lo que los mismos muchachos expresaron, el hecho de que cada uno leyera su texto final delante de todo el grupo, permito generar un acercamiento y un reconocimiento con los demás, al mismo tiempo que se reafirmaba su identidad particular ante el colectivo.


